Cómo tomar mejores decisiones (y dejar de sabotear tu negocio)
- Angelo Ponce

- 31 mar
- 5 Min. de lectura

La mayoría de emprendedores cree que toma buenas decisiones… hasta que ve los resultados.
Si algo sale bien, pensamos que fue por nuestra habilidad. Si sale mal, lo atribuimos a la mala suerte.
Pero según Annie Duke, ese es exactamente el problema:
Estamos evaluando decisiones por su resultado, no por su calidad.
En este artículo vas a aprender cómo tomar mejores decisiones en negocios usando pensamiento probabilístico, evitando sesgos mentales y aplicando frameworks prácticos que realmente mejoran tus resultados a largo plazo. Aunque no reemplaza al libro, que recomiendo enormemente leer, te dará algunas que puedes aplicar hoy mismo, las mismas que estoy aplicando hoy en mis proyectos.
Uno de los errores más comunes en la toma de decisiones es el resultadismo.
Una buena decisión puede tener un mal resultado.Una mala decisión puede tener un buen resultado.
Este concepto es central en el trabajo de Annie Duke.
Cuando evalúas decisiones solo por lo que pasó después:
Refuerzas malos hábitos
Descartas buenas estrategias
Pierdes capacidad de aprendizaje
Imagina que lanzas una campaña que funciona muy bien. Asumes que fue una gran decisión. Entonces, la repites y pierdes dinero.
No porque la estrategia cambió, sino porque confundiste suerte con habilidad (o aleatoriedad si no crees en la suerte).
Todas tus decisiones son apuestas bajo incertidumbre
Una de las mejores lecciones a Annie Duke es:
Todas las decisiones son apuestas bajo incertidumbre.
No decides con certeza. Decides con información incompleta.
Esto significa que cada decisión está influenciada por:
La calidad de la información que tienes.
Tus creencias.
Tu interpretación de la realidad.
Y ahí está el problema: tus creencias pueden estar equivocadas.
El problema no es equivocarte. El problema es no reconocer la incertidumbre en tus decisiones.
El sesgo que más está afectando tus decisiones
Nuestro cerebro no busca la verdad. Busca confirmar lo que ya cree.
Esto se llama razonamiento motivado, concepto ampliamente desarrollado por Daniel Kahneman.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Buscas información que confirme tu estrategia o decisión.
Ignoras señales que la contradicen.
Tomas decisiones sintiéndote “seguro” sin estarlo.
Sesgo de interés personal
También tendemos a proteger nuestro ego:
Cuando ganamos: fue nuestra habilidad
Cuando perdemos: fue mala suerte.
Construimos historias para proteger nuestra identidad y evitar cuestionarnos.
Como resultado, sigues tomando malas decisiones con mucha confianza.
Pensar en probabilidades (y no en certezas)
La mayoría de personas piensa en términos absolutos:
“esto va a funcionar”
“esto no sirve”
Las personas que toman mejores decisiones piensan así: “Hay un 70% de probabilidad de que esto funcione”
Este cambio mental es clave., pero ¿por qué funciona?:
Reduce el exceso de confianza.
Mejora el análisis.
Te obliga a validar.
El concepto más importante que casi nadie usa: valor esperado
Las decisiones no deben evaluarse por si ganaste o perdiste, sino por su valor esperado.
Una buena decisión es aquella que tiene un resultado positivo en promedio a largo plazo, incluso si pierde en el corto plazo.
Para que lo entiendas mejor te daré un ejemplo:
Opción A: 70% de ganar $100
Opción B: 30% de ganar $300
Ambas pueden ser válidas dependiendo del contexto. Algunas apuestas comunes a de ganar a largo plazo como: invertir en branding, apostar por crear contenido o lanzar un nuevo producto pueden traer mayor beneficio a largo plazo, aunque implique pocas ganancias o hasta pérdidas si las evalúas al poco tiempo de su ejecución.
Framework práctico para tomar mejores decisiones
Aquí tienes herramientas accionables basadas en estos principios.
Asigna un porcentaje a tu nivel de certeza
En lugar de decir “esto va a funcionar”, di “Estoy 60% seguro”.
Esto reduce el ego, mejora el análisis y abre espacio a discusión sin reducir tu fiabilidad.
Separa proceso de resultado
Después de cada decisión, pregúntate:
¿Tomé esta decisión con buena información?
¿Evalué correctamente las probabilidades?
No preguntes solo:“¿funcionó o no?”
Usa el Premortem
En este concepto popularizado por Gary Klein debes de imaginar que tu decisión fracasó. Entonces, te preguntas ¿Qué salió mal? ¿Qué no vi?
Esto mejora radicalmente tu capacidad de anticipación y planificación para evitar esos errores imaginarios.
Aplica backcasting
Define tu objetivo futuro y trabaja hacia atrás: ¿Qué decisiones debieron tomarse? ¿Qué tuvo que pasar?
A diferencia del Premortem, que saca provecho del escenario no deseado, el backcasting alinea tus decisiones con resultados positivos que debes de tener a futuro. Es un paso a paso hacia atrás que debes imaginar.
Ten un sistema de feedback
Propuesto por Annie Duke. Consiste en analizar decisiones sin mirar el resultado, enfocarte en el proceso y recibir feedback externo de personas que son más expertas en lo que quieres lograr. Es una práctica que lleva al extremo el no develar el resultado y nunca, ¡pero nunca! culpar a la suerte ni atribuirlo a tu habilidad.
Identifica el “tilt”
Concepto del poker que describe el momento cuando tus emociones dominan tus decisiones:
ganas → te sobreconfías y apuestas más.
pierdes → decides impulsivamente, te retiras, culpas a la suerte.
Si estás emocional, no decidas.
Usa el precompromiso (contrato de Ulises)
Este concepto de la economía conductual, tiene investigaciones que lo respaldan. Visualizarte a futuro tiene beneficios para lograr tus objetivos, pero no hablo de manifestación, sino de que tu yo actual proteja al yo futuro:
Defines reglas antes de decidir.
Eliminas tentaciones.
Reduces decisiones impulsivas.
Considera el largo plazo (regla 10-10-10)
Propuesta por Suzy Welch, esta regla te permite calmar las emociones antes de tomar una decisión o incluso después de decidir algo que resultó negativo.
Antes de decidir pregúntate:
¿Cómo me sentiré en 10 minutos? Tal vez feliz por una compra impulsiva.
¿En 10 meses? Tal vez eso no tuvo un impacto en tu vida y lo olvides
¿En 10 años? Más que probable que ni lo recuerdes o lo cuentas como una simple anécdota.
Esto mejora decisiones estratégicas y evita impulsividad.
Cómo piensan quienes realmente toman buenas decisiones
Acercándonos al final de esta guía para tomar mejores decisiones, vamos aterrizando más al sistema de pensamiento al que queremos llegar. Esta persona que ha logrado aplicar los consejos sobre decidir mejor actúa de la siguiente manera:
Piensa en probabilidades, no certezas y se expresa con porcentajes de su nivel de seguridad de sus afirmaciones.
Separa resultado de la calidad de las decisiones.
Cuestiona sus creencias y piensa en argumentos en contra para mejorar su pensamiento crítico (recuerda que nuestras creencias pueden estar equivocadas).
Buscan feedback externo de personas más expertas y que piensan diferente.
Entienden el largo plazo y que el presente construye o destruye el futuro.
Los amateurs juzgan resultados. Los profesionales juzgan decisiones.
Mejora tu proceso, no tu ego
Si quieres tomar mejores decisiones en tu negocio "Deja de enfocarte en tener razón y empieza a enfocarte en decidir mejor".
Porque en los negocios no gana el que siempre acierta. Gana el que toma decisiones con mejor proceso una y otra vez.
Consejos claros para emprendedores y profesionales
Si quieres aplicar esto desde hoy:
Deja de evaluar decisiones por resultados inmediatos
Mide la calidad del proceso, no solo el resultado.
Empieza a pensar en probabilidades
Nunca más digas “esto va a funcionar” sin matices.
Cuestiona tus propias creencias
Si no lo haces tú, el mercado lo hará por ti y terminará en una dura lección.
Rodéate de personas que te contradigan
El consenso no mejora decisiones. La fricción sí.
Toma decisiones para el largo plazo
Lo que hoy parece pérdida puede ser ventaja mañana.
Evita decidir cuando estás emocional
El “tilt” destruye más negocios que la falta de estrategia.
¿Cuál fue la última decisión que tomaste que parecía correcta pero no lo fue?
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